
Delgada y volátil, sutil como una hoja.
Al mundo llegaste en un atardecer.
No tuviste tiempo de oler una rosa.
Ni una primavera ver reverdecer.
Fuiste en mi vida una estrella luminosa.
Hasta que comenzaste a desfallecer.
Te faltaba el aire muñeca preciosa.
ni mi gran amor te pudo retener.
Solo tú perfume y tu cunita rosa.
Silenció mi llanto en ese amanecer.
Rozó mi vientre una mano primorosa.
Dibujó otra luna, otro rostro, otro ser.
Libia Beatriz Carciofetti// Argentina
Derechos reservados Nº 452298
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